Diálogo representantes culturales

Mientras los candidatos a la Presidencia se increpan a la menor provocación, sus encargados de cultura se elogian propuestas entre sí. Así sucedió en un evento llevado a cabo la semana pasada en el Centro Cultural Roberto Cantoral, donde los representantes del sector de cada campaña se reunieron para dialogar sobre sus respectivas plataformas, y por ningún lado asomaron discrepancias.

Cabe señalar que el evento fue antes de que Margarita Zavala anunciara su renuncia a la candidatura independiente a la presidencia de la República, por lo que en el encuentro sí estuvo presente Consuelo Sáizar, entonces asesora de educación y cultura de la excandidata.

Sáizar no escatimó en hacer suyas algunas propuestas de Raúl Padilla, fundador de la Feria Internacional del Libro (FIL) de Guadalajara y encargado de cultura de la campaña de Ricardo Anaya, el rival acérrimo de la candidata independiente cuando militaba en el PAN; tampoco a la inversa. Además, a ninguno de ellos les pesaba estar de pronto de acuerdo con Alejandra Frausto, quien ocuparía la Secretaría de Cultura (SC) de ganar Andrés Manuel López Obrador, el candidato puntero.

La representante de José Antonio Meade, Beatriz Paredes, lo advirtió desde el inicio.

"Entiendo que ésta es una reunión para hablar sobre las propuestas. Creo que uno de los errores de un debate, de los debates, es que parecería que se tiene que juzgar a partir de lo que no se hizo en el pasado. Yo prefiero hablar de lo que sí se va a hacer en el porvenir inmediato", dijo.

Se formaba una suerte de pacto, y salvo algunas intervenciones de Sáizar, cuando llamó "gran tragedia" a la reducción del presupuesto cultural de 7 mil millones de pesos en 2012 a 3 mil millones en el 2018, la crítica hacia las actuales políticas culturales estuvo ausente.

El encuentro, organizado por el Grupo de Reflexión sobre Economía y Cultura (Grecu) de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) y la editorial Editarte, y moderado por Eduardo Cruz Vázquez y Francisco Moreno, se prolongó casi tres horas, e imperaron las coincidencias.

Todos señalaron, por ejemplo, la necesidad de elevar el presupuesto para el sector, descentralizar las instituciones culturales y revisar y reestructurar la SC.

La primera en intervenir, Frausto, fue la única panelista en referirse a la situación de violencia en el país y ofrecer a la política cultural como un posible remedio. No obstante, no detalló la que ha expuesto como la médula de su proyecto: una red de colectivos culturales comunitarios en cada municipio del país.

Frausto prometió devolver el Fondo Nacional para el Fomento de las Artesanías (Fonart) al sector cultura, crear escuelas-taller en comunidades para restaurar el patrimonio dañado por los sismos y consejos regionales de cultura, así como sumar público a la colección de arte de Pago en Especie de la Secretaría de Hacienda.

Padilla, por su parte, prometió una batería de créditos y apoyos fiscales para empresas culturales, poner un tope al gasto operativo de las instituciones de cultura, un presupuesto del 1% del Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF) para el sector, un programa nacional de recuperación de los espacios públicos y una ley de mecenazgo.

Paredes, quien sustituyó a Javier Lozano días antes del encuentro como representante de Meade, propuso segundad social y retiro justo para artistas, un fondo nacional de rehabilitación de infraestructura cultural y partidas presupuestales en los estados vinculados al fomento cultural. No obstante, Paredes no es quien encabeza esa plataforma: unas horas después del evento, el candidato tricolor anunciaría a César Moheno, ex Secretario Técnico del INAH, como vicecoordinador cultural de su campaña.

Sáizar, quien hizo más propuestas concretas, propuso elevar el presupuesto de 13 mil millones de pesos a 53 mil millones de pesos, (el 1% del gasto anual), así como una cineteca en cada estado del país, la creación de la Universidad de las Artes, un régimen específico para la cultura, mudar el Archivo General de la Nación al sector cultura y una nueva sede para la SC.

El público, compuesto por funcionarios y ex funcionarios, artistas, gestores y promotores culturales y trabajadores de la cultura, reaccionó con aplausos espontáneos cuando los cuatro se pronunciaron a favor de garantizar los derechos laborales, que fue uno de los puntos de mayor confluencia, así como hacer de la Secretaría de Cultura una secretaría de "culturas".

Al término del ejercicio, por los pasillos y en el lobby del Centro Cultural se celebraba haber reunido a las cuatro campañas en diálogo, como nunca se había hecho, aunque también se habló de faltantes.

"No escuchamos los que arriesgamos el pellejo en emprendimientos con foros independientes, con escuelas independientes, con editoriales, disqueras; no escuchamos más que hablar de créditos, que ése no es el esquema (...) No se habló de incentivos, no se habló de apoyos", lamentó el dramaturgo Jaime Chabaud, por dar un ejemplo de los comentarios.
Ningún proyecto pareció diferir mucho del otro, y se apreció, entre una campaña de descalificaciones, lo que podría tildarse de civilidad.

"Al final, el tono de la cultura es ése. El tono de la confrontación se da en distintos ámbitos. La cultura es algo que nos une", juzgó Carlos Anaya, presidente de la Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana (CANIEM).
* Con información de Francisco Morales V. / Periódico Reforma
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