Al menos hasta la semana 18 del año, entre el 27 de abril y el 3 mayo, la contracción de la facturación anual por venta de libros físicos ha sido de 19.8% comparada con el 2019, de acuerdo con datos proporcionados a El Economista por Nielsen Bookscan México.
El descenso de la facturación anual comenzó sutil en la primera mitad de febrero, con un apenas perceptible -2.5%. Para la semana 13 del año, en la segunda mitad de marzo, iniciaron las pérdidas económicas con porcentajes a doble dígito para las editoriales. La merma pasó de 9.9% a 42.1%; después, al inicio de abril, cuando prácticamente todas la librerías del país estuvieron cerradas, fue de 67.3%, y tocó fondo en la semana 15 (6-12 de abril), con un 88.2% en comparación al mismo periodo del año anterior.
De venderse un tope de 386,776 unidades en la primera semana de enero, equivalentes a 86 millones 975,874 pesos, en el punto más bajo durante la primera quincena de abril, apenas se vendieron 103,674 unidades, con una facturación de 20 millones 275,308 pesos.
Oportunidad de reinventarse
A partir de ese punto, la gráfica muestra un ligero pero gradual repunte. La razón, un replanteamiento de las estrategias por parte de las editoriales y librerías que comenzaron a canalizar sus esfuerzos en el mercado en línea.
“Desde la semana 15, que se produjo el punto de menor ventas, al sector solo le ha quedado reinventarse, potenciar mejorar la logística y, en pocas semanas, han impulsado su negocio de e-commerce. Por eso pasamos de las 100,000 unidades semanales hace aproximadamente un mes a las 130,000 que se están vendiendo actualmente esta semana”, compartió David Pemán, director de Bookscan México.
Algunas editoriales y librerías han podido reconvertirse al mundo digital de manera inmediata, mientras que otras, las más pequeñas, han tenido que buscar ayuda de terceros para la implementación. Un mes atrás, Juan Luis Arzoz Arbide, presidente de la Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana (CANIEM), compartió con este diario el apuro de una plataforma de venta online para ponerla a disposición de aquellas editoriales que no cuentan con la infraestructura digital.
La conversión digital
En contraste, el de los libros electrónicos y audiolibros fue el sector que más beneficio obtuvo del impasse. Así lo dio a conocer Diego Echeverría, director general de la empresa Ink it, especializada en la conversión y distribución de libros digitales y audiolibros, en apoyo a editores de 11 países y con una red de 50 puntos de venta (entre ellos Apple, Amazon y Google).
“En marzo identificamos un incremento del 60% en las ventas al público en general, tomando en consideración que las medidas fuertes de confinamiento se dieron apenas en las últimas semanas (de ese mes). Esperamos ver aumentos de triple dígito para abril y seguramente esta tendencia continuará durante mayo”, prevé y comparte que “editoriales nacionales e internacionales se han acercado para que los apoyemos en acelerar la conversión de sus títulos a formato de eBook, para priorizar sus novedades y lanzamientos por vía digital y aumentar el catálogo disponible en puntos de venta online”.
Eligió ser cauto con las cifras de ingresos puesto que no se han liberado en su totalidad las cuentas de marzo y abril; afirmó que “es un fenómeno reciente y requerimos un poco más de tiempo para analizarlo y entenderlo a profundidad”.
Los frentes de esfuerzo por el mantenimiento del mercado editorial. Mientras tanto, las librerías y editoriales, tales como Almadía, Era y Sexto Piso, se han asociado para la promoción de sus productos editoriales físicos. Tal es el caso de la Feria Dependientes de Lectores, que inició con descuentos en las ediciones de las tres casas y la participación de sus autores en conversaciones vía streaming a lo largo del mes de mayo.
Por otra parte, las librerías mexicanas son el único comercio al menudeo que está bajo un régimen de exención: no cobran lo correspondiente al Impuesto al Valor Agregado (IVA) de sus productos editoriales y, en cambio, sí tienen que pagar el gravamen por los servicios con los que se valen para su negocio, llámese luz, agua, renta. Y el cierre de los puntos de venta de libros físicos por efecto de la pandemia de Covid-19 ha potenciado los efectos adversos en la economía de este gremio afectado por la exención.
Para conocer más sobre éste y otros temas de interés de integrantes de la industria editorial puede consultar la última parte de la nota de El Economista y los videos de las Conversaciones para hacer que los libros se vean, de Metabooks México.
* Con información de Ricardo Quiroga / eleconomista.com.mx
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