Los nominados son Andrés Mauricio Muñoz (Colombia), Constanza Gutiérrez (Chile) y los argentinos Pablo Colacrai, Santiago Craig y Edgardo Cozarinsky. El ganador que se conocerá el 8 de noviembre recibirá 100,000 dólares y una copia de su obra será enviada a las 1,500 Bibliotecas de la Red Nacional de Bibliotecas Públicas de Colombia. Los otros cuatro finalistas recibirán un estímulo de 3,000 dólares, y sus libros también formarán parte de las colecciones de las bibliotecas públicas del país.
Para la edición de este año, el Premios Hispanoamericano de Cuento Gabriel García Márquez tuvo como jurados a los escritores y académicos Alberto Manguel (Argentina-Canadá), Piedad Bonnett (Colombia), Diamela Eltit (Chile) y Élmer Mendoza (México).
Los cuentos finalistas
Hay días en que estamos idos (Seix Barral), Andrés Mauricio Muñoz. Un hijo desaparece dentro de su propia casa. Una pareja de esposos se enfrenta al desafío de revivir una mata que le entregaron a su hijo. Una mujer aniquila sicológicamente a su esposo desempleado. Un complejo triángulo afectivo entre una pareja y la empleada doméstica. Una actriz se consume en el recuerdo de sus días de gloria. Un hombre pierde paulatinamente y ve el fracaso de su hogar por su incapacidad de hacerle frente a un intruso.
Terriers (Editorial Montacerdos), Constanza Gutiérrez. Si en Incompetentes (2014), Constanza Gutiérrez construyó un mundo en el que era difícil distinguir dónde y cuándo se daban las frustraciones y esperanzas de un grupo de escolares, en Terriers esto es distinto. Pues aunque ambos libros parecen compartir la supuesta perspectiva ingenua de niños y adolescentes (o el recuerdo de esas experiencias), la fragmentación que la autora experimentó en la novela se transforma en siete cuentos que abordan con consistencia cómo se vivió y se vive en el norte, el centro y el sur de Chile.
Nadie es tan fuerte (Editorial Modesto Rimba), Pablo Colacrai. Es el segundo libro de cuentos de Pablo Colacrai, que desde hace una década viene construyendo una voz cuidada en sus aspectos formales, y que se abre paso entre colegas y lectores con solidez y sin estridencias.
Las tormentas (Editorial Entropía), Santiago Craig. Con un lenguaje tan poético como preciso, con una maestría calma, llena de detalles y capas que se superponen hasta lograr una profundidad asombrosa, Santiago Craig relata ocho historias de personajes obsesionados por el paso del tiempo, de recuerdos míticos que se transforman en fantasmas, de hombres que necesitan controlar al menos algo, aunque sea sólo cavar un pozo en la arena para después meterse adentro.
En el último trago nos vamos (Editorial Tusquets), Edgardo Cozarinsky. Siempre hay un trago después del último en las novelas y cuentos de Cozarinsky, y aunque la canción lo anuncie nadie se va del todo. Los insomnes errantes encuentran un bar abierto donde los esperan historias inauditas. En Buenos Aires los muertos sobreviven en una precaria segunda vida; en la selva guaraní o en las ruinas de Angkor palpitan, invictos, los sacrificados. Y en un rincón de Brooklyn opera una vidente que puede transformarse en la madre del incauto que se anima a consultarla.
* Con información de caracol.com.co