Octubre y los primeros días de noviembre volvieron a estar muy ocupados, con visitas a cuatro países diferentes y tres ferias de libros en el transcurso de tres semanas.
Primero fue la tradicional Feria del libro de Frankfurt con mucho trabajo para la Unión Internacional de Editores (IPA, por sus siglas en inglés): reuniones de todos sus comités, incluidos el Comité Ejecutivo y la Asamblea General, donde dimos la bienvenida a tres nuevos miembros provisionales (Ghana, Libia y Rusia) y un miembro provisional fue aprobado como miembro de pleno derecho (Costa de Marfil).
Durante mi informe anual, mencioné que los desafíos que enfrentamos son de naturaleza global, por eso necesitamos una organización como IPA. El apoyo de todos nuestros miembros y el compromiso activo de tantas personas de diferentes nacionalidades que participan en nuestros comités, junto con el trabajo del equipo comprometido y profesional de nuestra oficina en Ginebra, es lo que hace que la actividad global de IPA sea tan relevante como siempre.
La semana estuvo llena de actividades, como nuestra reunión tradicional con los líderes de la Asociación Alemana de Editores y Libreros, la Federación de Editores Europeos y muchas reuniones individuales con representantes de las asociaciones miembro.
Además de eso, tuve el privilegio de participar en el programa "Colaboración para el desarrollo de potenciales editoriales en África", organizado por la Red de Editores Africanos (APNET, por sus siglas en inglés), para hablar sobre el enorme potencial de toda la región y la cooperación continua entre IPA, APNET y las diferentes asociaciones de editores.
También tuve la oportunidad de pronunciar el discurso de apertura en la Convención de Impresores Universitarios: La lectura es para todos: El camino hacia la publicación accesible. Las editoriales universitarias muestran un gran interés en las publicaciones accesibles y las actividades del Consorcio de Libros Accesibles, del cual me siento honrado de formar parte de su consejo asesor.
Por otra parte, la división de publicaciones de la ONU me invitó a participar en una mesa redonda sobre un programa increíble, que cuenta con el pleno apoyo de IPA: el SDG Book Club.
Noruega fue invitada de honor en la feria y nos recordó nuestra próxima cita: el 33° Congreso Internacional de Editores de IPA, en Lillehammer, Noruega, del 28 al 30 de mayo de 2020.
Después de estar extremadamente ocupado en Frankfurt, pasé la semana siguiente en Ginebra para la 39ª sesión del Comité Permanente de la OMPI sobre Derechos de Autor y Derechos Conexos (SCCR39). Ahí me uní a una delegación de unos 20 editores y muchos otros aliados de organizaciones del sector creativo, como autores y CMO, para defender los intereses de los titulares de derechos de la amenaza de más excepciones y limitaciones de derechos de autor.
El trabajo estratégico de IPA en este foro, en coordinación con nuestros aliados, es de suma importancia en un momento en que los derechos de autor, tal como los conocemos, están bajo una seria amenaza.
Después de Ginebra tuve el privilegio de participar en la inauguración de la Feria Internacional del Libro de Sharjah y en dos eventos importantes.
El primero fue un seminario educativo de dos días de duración, organizado entre IPA, la Asociación de Editores de los Emiratos y el Ministerio de Educación de los Emiratos Árabes Unidos, el cual reunió a los editores y al Ministerio para analizar cómo los editores pueden apoyar la visión que se tiene sobre la educación innovadora para una sociedad del conocimiento pionera y global.
El segundo fue la conferencia de editores organizada por Sharjah Book Authority, "Spotlight on Africa", donde fueron anunciados, por IPA y el CEO de Dubai Cares, Tariq Al Gurg, los primeros siete proyectos africanos relacionados con la publicación que recibieron una subvención del Fondo de Innovación de Publicación de África.
Finalmente, visité por primera vez la Feria Internacional del Libro de Estambul; me impresionó esta magnífica ciudad, con su rica tradición de 2,500 años de servir como puente entre Europa y Asia. Una ciudad hermosa que es capaz de reunir lo mejor de ambos mundos y tener diferentes credos y culturas que conviven pacíficamente.
Sin embargo, durante mi discurso en la ceremonia de apertura, en presencia del Ministro de Cultura y Turismo de Turquía, Mehmet Nuri Ersoy, y el popular y carismático alcalde de Estambul, Ekrem İmamoğlu, entre muchos otros altos funcionarios, dije que esta forma de vida pacífica, los valores democráticos que han caracterizado a Turquía desde los días del presidente Kemal Atatürk están en riesgo hoy en día, debido a la censura y la creciente autocensura.
Además, también dije que el resto del mundo está observando y exigiendo que la libertad de expresión y la libertad de publicación puedan restablecerse y garantizarse nuevamente en Turquía. Los editores de todo el mundo se inspiran en cómo sus colegas turcos luchan valientemente por su libertad de publicar.
Pero también me impresionó una gran feria del libro y una industria editorial vibrante, que a pesar de las restricciones a la libertad de publicar y otros problemas apremiantes, puede producir 67,000 nuevos títulos cada año.
Tres semanas de viaje muy intensas y productivas en nombre de la Asociación Internacional de Editores que me permitieron conocer a muchos de nuestros miembros y maravillarme nuevamente con nuestra industria editorial internacional.
* Con información de Hugo Setzer / internationalpublishers.org